Edificio y entorno

Hotel San Miguel Separator Image

Edificio

Hotel San Miguel Separator dark Image

Situado a escasos 200 metros de la Catedral, al lado de la iglesia de San Miguel dos Agros, que da nombre a la plaza y frente a la iglesia del monasterio de San Martín Pinario, se encuentra el hotel gastronómico San Miguel.

El solar donde se emplaza se encuentra en el sector oriental de la ciudad histórica, en la parte alta de ésta, dentro del antiguo recinto fortificado promovido por el Obispo Cresconio a mediados del siglo XI.

Linda al Este con la conocida como “Casa Gótica”, sede actual de los archivos y biblioteca del Museo de las Peregrinaciones, con acceso por la calle San Miguel, formando ambas en el pasado, una misma propiedad que se comunicaba a través de un arco gótico que se encuentra en la primera planta.

Se sabe que durante la guerra civil estuvo destinada a cuartel de la guardia civil, época en la que ocurrió una gran explosión que afectó seriamente al inmueble, el cual en el año 1940 presentaba un estado ruinoso.

La construcción de sus actuales cinco plantas responde en lo fundamental al proyecto del arquitecto José Mª Banet de 1940 para residencia y clínica del ilustre médico-dermatólogo compostelano Manuel Pereiro Cuesta. De planta rectangular, una de las principales características que lo hacen único son sus galerías y miradores típicamente compostelanos.

En el año 2010, en su actual rehabilitación, se ha conjugado el valor de los materiales nobles con la modernidad de las nuevas técnicas constructivas. En el vestíbulo del Hotel se ha recuperado un hermoso pavimento de baldosa hidráulica, existente en el despacho de la clínica de Manuel Pereiro, por el cual pasaron, durante tres generaciones, más de cien mil pacientes de Galicia y de otros lugares más lejanos buscando curación milagrosa.

El edificio posee además un jardín interior que ha sido restaurado siguiendo las pautas ornamentales del movimiento Feng Shui.

Entorno

Hotel San Miguel Separator dark Image

Iglesia de San Miguel dos Agros del siglo XVIII. La fachada se debe a Melchor de Prado Mariño y sigue el esquema clasicista tradicional (muy habitual en la zona monumental de Compostela), con cuatro pilastras jónicas que sostienen un entablamento, enmarcando la fachada presidida por un gran óculo, sobre el que se levanta el remate en frontón triangular y dos pequeñas torres laterales a modo de campanarios.

Iglesia de San Martín Pinario terminada en 1652, es obra de Mateo López y González de Araújo y se abre a la plaza que lleva el nombre del monasterio, que baja cara a ella.

La planta de la iglesia tiene una sola nave longitudinal, cubierta con una bóveda de cañón con falsos casetones. A la nave se abren seis capillas laterales que se comunican entre sí y tienen el mismo tipo de bóveda que la nave. El crucero se ilumina por medio de una cúpula en media naranja. La sillería del coro, barroca, es obra de Mateo de Prado y los tres retablos del altar mayor, junto con el de la Capilla del Socorro del mismo templo, son obra de Fernando de Casas y Novoa, que crea aquí uno de los conjuntos más exquisitos del Barroco a nivel nacional e internacional.

Actualmente, este edificio tiene una parte habilitada como museo de arte religioso, al que se accede por la puerta de la iglesia de San Martín, y que se distingue como uno de los mejores de la comunidad. Se pueden visitar, además del propio templo, la statio (antesacristía), la sacristía, la antigua imprenta, la botica, la capilla de las reliquias (theca) o el coro renacentista de la catedral de Santiago de Compostela, así como diversas colecciones de orfebrería, marfiles o vestimentas litúrgicas.

Al exterior, la fachada de la Iglesia, a la que se accede a través de unas hermosísimas escaleras barrocas, desde la plaza de San Martiño, se estructura en tres cuerpos verticales que corresponden con la división interna del templo, y que representan una profusión decorativa ausente en el resto de los muros. Se cubre con multitud de figuras de santos y se corona, en la parte superior, con la escena de San Martiño.